[“La repetición instantánea existió en los libros mucho antes que en los deportes televisados”]
[“El apuntador es el eco antes de las palabras”]
Después de 15 días complicados sin tiempo para nada, y a punto de empezar otros 15 de relativo descanso, hoy quiero dedicar este artículo a las palabras. En un tono menos profundo que mis anteriores escritos, hoy quiero simplemente hacer sonreír. Mis neuronas lo necesitan. Casi todas nuestras actividades cotidianas están en relación con hablar, escuchar, leer o escribir palabras. Podría entrar a desarrollar aquí eso de qué es lo que hace que unos sonidos determinados o unas manchas de tinta determinadas tengan un significado y no otro, pero he prometido hacer un post ligero, curioso y risueño, así que lo dejaré para otro día. La sonrisa sincera es medicina para cada un@ de nosotr@s. Yo la necesito como si de una droga se tratara.
Las curiosidades del lenguaje me apasionan. De hecho es un buen ejercicio literario intentar – que no conseguir – escribir algo de acuerdo a cualquiera de ellas. En un mundo donde las palabras no se respetan, donde las palabras manipulan y donde tanto se habla sin pensar, hoy quiero hacerlas protagonistas.
1.- Empezaré por algunas CURIOSIDADES ETIMOLÓGICAS, por el origen de algunas palabras – pocas, para no hacer esto muy largo, que la etimología ella sola daría para más de un post. La palabra “Metafísica” – que apareció por primera vez en un tratado de Aristóteles – en verdad fue inventada por su editor. Llamó así a ese tratado por el simple hecho de que iba “más allá” (es decir, después) del tratado de física que acababa de escribir el mismo Aristóteles. La palabra inglesa “JEEP” viene de la abreviatura que el ejército norteamericano tenía para “vehículo para propósito general”, o sea, General Purpose, iniciales GP, pronunciado JEEP en inglés. La expresión “God be with you” (Dios está contigo) pasó a ser “Goodbye”. “Helicóptero” es “ala redonda” en griego.”Abracadabra” es una palabra hebrea que incluye tres palabras: padre, hijo y espíritu santo. "Japuta" es, en contra de lo que parece, un pez teleósteo y acantopterigio de carne muy apreciada y sabrosa. Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia, se asombraron al ver unos extraños animales que daban unos saltos increibles. Intentaron preguntar a los nativos, por signos, que animal era aquel. Al observar que el indígena siempre decía "Kan Ghu Ru" adoptaron el vocablo inglés "Kangaroo" (canguro) para designarlos. Kan Ghu Ru en verdad quería decir "No te entiendo"…y así hasta el infinito.
2.- RESTRICCIONES PARA ESCRIBIR: Hay muchas. ¿Son inútiles? quizá, pero en todo caso son curiosas y nada fáciles :-) Está el llamado “Escribir del prisionero” que consiste en escribir utilizando palabras sin letras con salientes superiores o inferiores (evitando letras tales como q, t o f) para utilizar el mínimo papel posible. También hay quien escribe utilizando sólo una vocal, con palabras que empiezan siempre por la misma consonante (Ejemplo: “Sábado. Siniestros sonidos surcaban sombríamente Salamanca. Sintiéndose solitario, Sergio, sentado sobre su suntuoso sofá, suspiró, sopló, salpicó saliva….”), suprimiendo una letra determinada, alternando rigurosamente vocales y consonantes, o haciendo que una determinada letra esté en todas las palabras del texto. Está la escritura pivote, dónde cada palabra empieza con la última letra de la anterior (Ejemplo: “El león no obedece. Es sutil, lánguido, obsesivo…”). Está la escritura creciente, dónde cada palabra tiene una letra más que la anterior (Ejemplo: “Y si tío fuma nunca tendrá dolores, espasmos terribles…”)
[Es obligado citar a George Perec aquí. Es un escritor francés – os remito, entre otros, al post de Magalí Urcaray del blog Papel en blanco – que tiene varios relatos con una sola de las vocales. Está “el secuestro” que en castellano no tiene A y que en francés (titulado “La disparition”) no tiene E – es decir, evita las vocales más frecuentes en cada uno de esos dos idiomas. Está “Les revenentes” donde sólo utiliza la E, y también “Alphabets” donde no repite ninguna consonante sin haber utilizado antes todas las restantes. Y es obligatorio citar a Oscar de la Borbolla y el libro “Las vocales malditas” que tiene cinco cuentos, en los que cada uno utiliza sólo una de las vocales. Ejemplo: “Los locos somos otro cosmos: Rodolfo mostró los ojos con horror. Dos globos rojos, torvos, con poco fósforo; combó los hombros, sollozó…"].
Están los Abecegramas, que son frases donde las iniciales de las palabras siguen el orden alfabético. [Leo Masliah – humorista, músico y escritor uruguayo – escribió 23 minicuentos abecegramáticos. Cada uno tenía un punto de partida distinto y obviaba las letras k, ñ, w y x. Ejemplo: “Cuando descubrió el fraude gritó: ¡hijo indigno, joven ladronzuelo mal nacido! ¡Oh! ¿Por qué robaste si tenías un virreinato? ¡Ya, zángano! ¡Adminístrate bien!”. Otro ejemplo: “Durante el festejo galantes hombrecitos improvisaron jazz. La música negra obró providencialmente. ¡Qué regocijo! Seguidamente tocaron un vals yugoslavo (zíngaro) ¡A bailar, camaradas!”]. Si el abecegrama empieza por la A se llama perfecto. Por ejemplo: “Acechadora bestia. Corro desesperada. Entre frescas gardenias hallo insólitos jardineros karatekas. “Lamento molestaros”. Ningún ñato osa pedirme que reaccione. Solamente tiemblo. ¡Urgente, vuestro whisky! Ximena yace zombi”. Otro ejemplo: “Arrinconada bajo colchas de estopa, Francisca gozó horas infinitas, jornadas kafkianas. La madre, notable ñoñosa, opuso peros que resultaron…”
3.- PALÍNDROMOS / PALABRAS CAPICÚAS: Vastísimo este mundo, apasionante, y que ha ocupado miles de líneas y páginas y seguirá haciéndolo. Aquellas palabras o frases que se pueden leer igual al derecho que al revés son apasionantes [la palabra capicúa más larga en castellano es reconocer]. De nuevo George Perec es un referente. Tiene un relato palindrómico de 5000 palabras, aunque creo que el record del mundo lo tiene Lawrence Levine con una novela entera palindrómica nada menos que de 31594 palabras [Todos sus personajes tienen nombres palindrómicos tales como Red N Axel Alexander, Otto I Giotto, Lear S Israel, Toilet Eliot…]
Palíndromos en castellano, más o menos conocidos por los apasionados del tema son: “Adán dábale arroz a la zorra, el abad nada” o “Eva usaba rímel y le miraba suave” o “Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina” o "¿Acaso comeré mocos acá?".
En finés hay dos palabras que parece ser que son las palabras capicúas más largas que existen en el mundo: “Saippuakauppias” que quiere decir vendedor de jabón y “Saippuakivikauppias” que es vendedor de lejía.
También el efecto palindrómico ha saltado a la música: Bach tiene una obra titulada “El canon del cangrejo” a dos voces en la que la segunda voz es la primera tocada marcha atrás.
4.- PARADOJAS LÓGICAS SEMÁNTICAS: También amplísimo este campo e inabarcable :-) Dicen en el libro “Platón y un ornitorrinco entran en un bar” que existen dos tipos de palabras: las que se refieren a sí mismas o autólogas, y las que no o heterólogas. Algunos ejemplos de autólogas son “Corto” que es corta en sí misma, “Polisílabo” que también lo es en sí misma, etc. “Monosilábico” es una palabra que tiene mucho más que una sola silaba, así que es heteróloga. La pregunta que plantean es: ¿la palabra “Heterólogo” es autóloga o heteróloga? Si fuera autóloga, entonces es heteróloga…y si fuera heteróloga, es autóloga ¿en qué quedamos? :-)
En esta frase la C aparece tres veces / En esta frase la C aparece cuatro veces / En esta frase la C aparece cinco veces…y todo es verdad.
En esta frase la letra que más aparece es la A / En esta frase la letra que más aparece es la E…y las dos son verdad.
La frase siguiente usa treinta y ocho letras / La frase anterior usa treinta y siete letras...y de nuevo es así.
¿Por qué “atmósfera” es una palabra esdrújula y estratosfera, troposfera, mesosfera, termosfera, ionosfera y otras “feras” no llevan acento por ningún lado? ¿Por qué si "Cárcel" y "Prisión" son sinónimos, no lo son "Carcelero" y "Prisionero"? ¿Cual es otra palabra para "Sinónimo"? :-)
¿Qué tienen en común "Abenuz", "Acimo" e "Himno"?...Son palabras llamadas alfabéticas ya que sus letras están en orden alfabético.
No puedo aguantarme de copiar aquí una breve maravilla que escribió Guillermo Cabrera Infante en 1976, que se llama “Canción cubana”, y que dice:
“Ay, José, así no se puede hacer.
Ay, José, así no se puede.
Ay, José, así no sé.
Ay, José, así no.
Ay, José, así.
Ay, José.
Ay”
5.- FILOSOFÍA DEL LENGUAJE: “Unos turistas están en el museo de Historia Natural maravillados ante los huesos de un dinosaurio. Uno de ellos le pregunta al guarda: “¿Sabe qué antigüedad tienen estos huesos?” El guarda responde: “3 millones, 4 años y 6 meses”…”¡Que exactitud!¿Cómo lo sabe con tanta precisión?” le pregunta el turista. Responde el guarda: “Bueno, tenían 3 millones de años cuando yo empecé a trabajar aquí, y de eso hace ya 4 años y 6 meses” :-)
Entre todos los juegos de palabras, destaca la famosa apuesta ganada por F. Quevedo al decirle a su Majestad sin circunloquios que era coja. El ingenioso Quevedo se presentó ante la Reina con una flor en cada mano, y le espetó uno de los equivocos más famosos de la lengua castellana: "Entre la rosa y el clavel, su majestad es-coja" :-)
6.- UN ERROR PROVIDENCIAL: En el cuento de La Cenicienta de Perrault, el famoso zapatito está escrito que hubiera tenido que ser de “vaire” (un tipo de piel) y no de “verre” (vidrio). Nadie pone en duda actualmente que un error de transcripción haya dado como resultado un famoso zapato que es mucho más fantástico y lleno de sugestiones que si hubiera sido una vulgar pantufla de pelo.
Espero haberos hecho sonreír y haber sido capaz de trasladar mi inmenso amor y respeto por las palabras.
Un saludo a tod@s
PD: "El primer grado de la sabiduría es saber callar, el segundo saber hablar poco y moderarse en el discurso, y el tercero es saber hablar mucho sin hablar mal y sin hablar demasiado (Abate Dinouart – El arte de callar). Va por ti, A ;-)
PD: “Nunca conocí aflicción que una hora de lectura no me haya aliviado” (Montesquieu).
PD: Cuento con el que me siento muy identificada :-) "El ABC: Erase una vez un profesor que mandó a sus alumnos aprenderse todas las letras del abecedario para el lunes. Llegó el día y empezó a examinarlos. Desde su pupitre unos y otros recitaban el abecedario: A, B, C...y así hasta la Z. Pero al llegar al último alumno este dijo: F, T, H, C...y, en orden diferente al establecido, enumeró las 28 letras. El profesor, perplejo, le contestó que ese no era el alfabeto, pero le contestó el alumno: "¿Cómo que no? ¡Yo he dicho todas las letras! ¡Es lo que nos pidió!". "Pero yo no puedo saber si has dicho todas las letras porque en ese orden yo no puedo memorizar cuales has dicho y cuales no. Repítelo", le respondió el profesor. Y el chico repitió exactamente en el mismo orden de antes todas las letras: F, T, H...pero el profesor se perdía y, a pesar de que pudo contar las 28 letras, no supo que nota ponerle al alumno".
martes, 24 de febrero de 2009
miércoles, 11 de febrero de 2009
ALTRUISMO PSICOLÓGICO – LA VANIDAD DE LAS PALABRAS
[En uno de sus ensayos – La desigualdad que hay entre todos – Michel de Montaigne escribe: “Dice Plutarco en algún sitio que no le parece que haya tanta distancia entre animal y animal como entre hombre y hombre. Se refiere a la capacidad del alma y a las cualidades internas”].
En época de necesidades no cubiertas, de crisis personales y del sistema, de deudas difíciles de pagar, de pérdida de la justa perspectiva del tener (en cuanto a lo poco que necesitamos realmente para vivir y lo mucho que tenemos, sin lo que, aseguramos, no podríamos pasar), en época de incertidumbre, quiero dedicar el post de hoy a la facilidad de palabra, a lo sencillo que es decir alguna cosa o defender una idea sin que quien hable sepa realmente ni de que está hablando, ni, por tanto, sepa vivir de acuerdo a eso que está alabando, condenando o defendiendo. Me llama poderosamente la atención, en estos últimos años, la facilidad con la que cualquier persona habla gratuitamente – y, a veces, no tan gratuitamente – sin pensar en las consecuencias que pueden transportar sus palabras.
"La retórica es el arte de engañar y de halagar", decían Sócrates y Platón. ¿Elogio al Silencio?¿Es eso una parte de la solución? Os copio un pequeño texto que no os puedo decir de dónde lo saqué porque no lo tengo apuntado en mi libreta: “Preservación del silencio: Es en el siglo XX cuando el poeta Stephane Mallarme presenta desesperanzado la página en blanco, Beckett pone a escena un acto sin palabra, y John Cage compone una pieza musical llamada “Silencio”. La cruel paradoja consiste en que, merced a la llamada ansia de interpretar que todos tenemos, la propia ausencia del lenguaje acaba convirtiéndose en un lenguaje ante los ojos del que mira”. [Y, en clave de humor, otra visión de lo que intento transmitiros: Unos locos exponen sus obras en el manicomio. El Director se detiene ante un cuadro en blanco y pregunta: “¿Qué significa este cuadro?”. “Un perro comiéndose un hueso”, contesta el autor. “Pues no veo el hueso”, dice el Director. “Claro, se lo ha comido el perro”, contesta el autor. “Pues tampoco veo al perro”, insiste el Director. “Claro, el perro se fue después de comerse el hueso” :-) ¿Te suena, P?].
Repito mi pregunta: ¿Es el silencio meditado parte de la solución?
[Me asalta una duda: yo misma estoy utilizando palabras para quejarme de las palabras, y del uso – mal uso – que algunas personas les dan…¿podré seguir escribiendo si me detengo a pensar en esto en profundidad? :-)].
En fin, que quiero dedicar el post a reflexionar sobre el altruismo, una palabra en concreto, con la que mucha gente – a título personal y a titulo colectivo – se llena fácilmente la boca. Quiero escribir sobre lo que significa ser altruista psicológicamente hablando. Y quiero escribir sobre esto porque es en épocas difíciles cuando el altruismo toma su verdadera (¿real?) dimensión. Es muy fácil ser altruista con lo que te sobra por tener mucho.
El concepto de altruismo es complejo. Implica, como dice Philip Kitcher en respuesta a una conferencia de Frans De Waal, “un ajuste de los deseos, intenciones y emociones sobre la base de la percepción de los deseos y las necesidades ajenas. O sea: imaginemos un sujeto A en un contexto en el que las acciones posibles no tienen efecto perceptible sobre el sujeto B, y supongamos que A prefiere una opción determinada. Sin muchas dudas al respecto, la hará. Podría ser cierto que, en un contexto muy similar, en el que hubiera un efecto perceptible para B, A eligiera un curso de acción diferente, en el que prestase más atención a los deseos o necesidades de B. Si se cumplen estas condiciones podemos decir que A tiene una predisposición altruista respecto a B. Sin embargo, esta simple condición no sería suficiente, si no se da también el caso de que, el cambio de decisión de A, no fue generado por un cálculo por parte de A que, llevar adelante esa alternativa teniendo en cuenta a B, podría satisfacer otra de las preferencias de A. Un ejemplo: Supongamos que A tiene comida y se la quiere comer toda. En ausencia de B se la comería. Sin embargo, en presencia de B, A podría elegir compartirla. Podría hacerlo porque A percibe que B también desea comer, y podría hacerlo sin que haya calculado que el compartir su comida podría aportarle algún beneficio egoísta posterior, como podría ser que en otra ocasión B la compartirá con él/ella.
Un altruista podría responder bien a los deseos o las necesidades percibidas del beneficiario.
Es importante además reconocer otras dimensiones del altruismo. Brevemente:
- El altruismo tiene intensidad. La intensidad viene marcada por el grado en que el/la altruista acomoda el deseo o la necesidad percibido en el/la beneficiari@ (es la porción de comida que A está dispuest@ a dar a B).
- El altruismo tiene rango o extensión. El rango o la extensión viene marcado por el conjunto de contextos en los que el/la altruista ofrece su respuesta altruista (A y B podrían estar dispuest@s a compartir su comida en toda una serie de situaciones, pero si lo que está en juego es muy importante, podría no ser así).
- El altruismo tiene alcance. El alcance viene determinado por el conjunto de individu@s a quienes el/la altruista está dispuest@ a ofrecer una respuesta altruista.
- El altruismo, por último, tiene destreza. La destreza se mide mediante la habilidad para discernir los deseos reales del/de la beneficiari@ en potencia (o las necesidades reales)”.
Podríamos elaborar, con esto, una serie de perfiles del altruismo – cosa que no haré para no hacer mucho más espeso este post de lo que ya está saliendo, tranquil@s :-) - pero lo que sí ya aparece es una pregunta, mejor dicho, LA pregunta: ¿Quién es realmente altruista?¿Somos altruistas?
Aquí lo dejo. Toca meditar en silencio la respuesta, toca meditar las palabras que vamos a utilizar en la respuesta. Nos toca a cada un@ de nosotr@s, quizá, pero lo que es seguro es que les toca a cada un@ de l@s que de esto hacen negocio, a tod@s l@s que de esto hacen política, a tod@s l@s que hacen de esto su bandera, a tod@s l@s que con esto engañan a muchas personas, sean personas A o personas B – sean personas que dan o que reciben.
Damasio en su libro "El error de Descartes" se pregunta si existe el altruismo verdadero…[¿Te suena, MaPi? :-)]
“Existen fronteras físicas: territoriales, aéreas y marítimas, pero también las hay no físicas: culturales, lingüísticas y psicológicas. Cada una señala un límite, y, al mismo tiempo, una frontera para no ir más allá de los limites de nuestro espacio levantado en nombre de la seguridad”. Menos mal que el ser humano tiene capacidad de ir en contra de lo marcado por la biología o la cultura del sitio y la época donde le ha tocado nacer, menos mal que tiene capacidad, si quiere, de romper esas fronteras no físicas, esa seguridad.
Tengo un deseo: Que este mundo sea cada vez más humano.
Un beso a tod@s.
PD: Me he permitido tomarle prestado parte del título a otro de los ensayos de Montaigne – La vanidad de las palabras.
PD: L, creo que pensaba en esto cuando estuvimos hablando el otro día, paseando por Girona, sobre los conflictos de lo que significaba hacer algo, ayudar o dar a l@s que lo necesitan.
En época de necesidades no cubiertas, de crisis personales y del sistema, de deudas difíciles de pagar, de pérdida de la justa perspectiva del tener (en cuanto a lo poco que necesitamos realmente para vivir y lo mucho que tenemos, sin lo que, aseguramos, no podríamos pasar), en época de incertidumbre, quiero dedicar el post de hoy a la facilidad de palabra, a lo sencillo que es decir alguna cosa o defender una idea sin que quien hable sepa realmente ni de que está hablando, ni, por tanto, sepa vivir de acuerdo a eso que está alabando, condenando o defendiendo. Me llama poderosamente la atención, en estos últimos años, la facilidad con la que cualquier persona habla gratuitamente – y, a veces, no tan gratuitamente – sin pensar en las consecuencias que pueden transportar sus palabras.
"La retórica es el arte de engañar y de halagar", decían Sócrates y Platón. ¿Elogio al Silencio?¿Es eso una parte de la solución? Os copio un pequeño texto que no os puedo decir de dónde lo saqué porque no lo tengo apuntado en mi libreta: “Preservación del silencio: Es en el siglo XX cuando el poeta Stephane Mallarme presenta desesperanzado la página en blanco, Beckett pone a escena un acto sin palabra, y John Cage compone una pieza musical llamada “Silencio”. La cruel paradoja consiste en que, merced a la llamada ansia de interpretar que todos tenemos, la propia ausencia del lenguaje acaba convirtiéndose en un lenguaje ante los ojos del que mira”. [Y, en clave de humor, otra visión de lo que intento transmitiros: Unos locos exponen sus obras en el manicomio. El Director se detiene ante un cuadro en blanco y pregunta: “¿Qué significa este cuadro?”. “Un perro comiéndose un hueso”, contesta el autor. “Pues no veo el hueso”, dice el Director. “Claro, se lo ha comido el perro”, contesta el autor. “Pues tampoco veo al perro”, insiste el Director. “Claro, el perro se fue después de comerse el hueso” :-) ¿Te suena, P?].
Repito mi pregunta: ¿Es el silencio meditado parte de la solución?
[Me asalta una duda: yo misma estoy utilizando palabras para quejarme de las palabras, y del uso – mal uso – que algunas personas les dan…¿podré seguir escribiendo si me detengo a pensar en esto en profundidad? :-)].
En fin, que quiero dedicar el post a reflexionar sobre el altruismo, una palabra en concreto, con la que mucha gente – a título personal y a titulo colectivo – se llena fácilmente la boca. Quiero escribir sobre lo que significa ser altruista psicológicamente hablando. Y quiero escribir sobre esto porque es en épocas difíciles cuando el altruismo toma su verdadera (¿real?) dimensión. Es muy fácil ser altruista con lo que te sobra por tener mucho.
El concepto de altruismo es complejo. Implica, como dice Philip Kitcher en respuesta a una conferencia de Frans De Waal, “un ajuste de los deseos, intenciones y emociones sobre la base de la percepción de los deseos y las necesidades ajenas. O sea: imaginemos un sujeto A en un contexto en el que las acciones posibles no tienen efecto perceptible sobre el sujeto B, y supongamos que A prefiere una opción determinada. Sin muchas dudas al respecto, la hará. Podría ser cierto que, en un contexto muy similar, en el que hubiera un efecto perceptible para B, A eligiera un curso de acción diferente, en el que prestase más atención a los deseos o necesidades de B. Si se cumplen estas condiciones podemos decir que A tiene una predisposición altruista respecto a B. Sin embargo, esta simple condición no sería suficiente, si no se da también el caso de que, el cambio de decisión de A, no fue generado por un cálculo por parte de A que, llevar adelante esa alternativa teniendo en cuenta a B, podría satisfacer otra de las preferencias de A. Un ejemplo: Supongamos que A tiene comida y se la quiere comer toda. En ausencia de B se la comería. Sin embargo, en presencia de B, A podría elegir compartirla. Podría hacerlo porque A percibe que B también desea comer, y podría hacerlo sin que haya calculado que el compartir su comida podría aportarle algún beneficio egoísta posterior, como podría ser que en otra ocasión B la compartirá con él/ella.
Un altruista podría responder bien a los deseos o las necesidades percibidas del beneficiario.
Es importante además reconocer otras dimensiones del altruismo. Brevemente:
- El altruismo tiene intensidad. La intensidad viene marcada por el grado en que el/la altruista acomoda el deseo o la necesidad percibido en el/la beneficiari@ (es la porción de comida que A está dispuest@ a dar a B).
- El altruismo tiene rango o extensión. El rango o la extensión viene marcado por el conjunto de contextos en los que el/la altruista ofrece su respuesta altruista (A y B podrían estar dispuest@s a compartir su comida en toda una serie de situaciones, pero si lo que está en juego es muy importante, podría no ser así).
- El altruismo tiene alcance. El alcance viene determinado por el conjunto de individu@s a quienes el/la altruista está dispuest@ a ofrecer una respuesta altruista.
- El altruismo, por último, tiene destreza. La destreza se mide mediante la habilidad para discernir los deseos reales del/de la beneficiari@ en potencia (o las necesidades reales)”.
Podríamos elaborar, con esto, una serie de perfiles del altruismo – cosa que no haré para no hacer mucho más espeso este post de lo que ya está saliendo, tranquil@s :-) - pero lo que sí ya aparece es una pregunta, mejor dicho, LA pregunta: ¿Quién es realmente altruista?¿Somos altruistas?
Aquí lo dejo. Toca meditar en silencio la respuesta, toca meditar las palabras que vamos a utilizar en la respuesta. Nos toca a cada un@ de nosotr@s, quizá, pero lo que es seguro es que les toca a cada un@ de l@s que de esto hacen negocio, a tod@s l@s que de esto hacen política, a tod@s l@s que hacen de esto su bandera, a tod@s l@s que con esto engañan a muchas personas, sean personas A o personas B – sean personas que dan o que reciben.
Damasio en su libro "El error de Descartes" se pregunta si existe el altruismo verdadero…[¿Te suena, MaPi? :-)]
“Existen fronteras físicas: territoriales, aéreas y marítimas, pero también las hay no físicas: culturales, lingüísticas y psicológicas. Cada una señala un límite, y, al mismo tiempo, una frontera para no ir más allá de los limites de nuestro espacio levantado en nombre de la seguridad”. Menos mal que el ser humano tiene capacidad de ir en contra de lo marcado por la biología o la cultura del sitio y la época donde le ha tocado nacer, menos mal que tiene capacidad, si quiere, de romper esas fronteras no físicas, esa seguridad.
Tengo un deseo: Que este mundo sea cada vez más humano.
Un beso a tod@s.
PD: Me he permitido tomarle prestado parte del título a otro de los ensayos de Montaigne – La vanidad de las palabras.
PD: L, creo que pensaba en esto cuando estuvimos hablando el otro día, paseando por Girona, sobre los conflictos de lo que significaba hacer algo, ayudar o dar a l@s que lo necesitan.
sábado, 31 de enero de 2009
LA "REPÚBLICA" DEL CUERPO HUMANO - ARMONÍA PREESTABLECIDA
[“Hay que tener cuidado con los libros de salud: podemos morir de una errata” :-)]
Recuerdo con añoranza – de hecho, confieso, tengo todos los episodios en Dvd – la serie “Erase una vez”: Erase una vez el Hombre, Erase una vez el cuerpo humano, Erase una vez la música…yo me crié aprendiendo con ese abuelito simpático de pelo blanco y barba cana, soy de esa generación :-)
Hoy, después de un viaje en tren digamos, suavemente, que “aireado”, me he inspirado – por no gritar – y quiero dedicar este post a elogiar esa maravilla de la naturaleza que es nuestro cuerpo humano. [Me apasiona viajar en tren, dicho sea, pero hoy tenía unas enormes ganas de bajarme. Situación: Tren completo. Compañero accidental de viaje: un representante del género masculino cuyo cerebro – obviando el tema de su higiene personal digamos que, tirando largo, semanal, que no diaria – se ha pasado casi las 3 horas que ha durado lo que yo presumía como un tranquilo viaje en tren dedicado a la lectura, enviando órdenes a su aparato digestivo para que expulsara gas, casi siempre, he de aclarar, por la parte superior de su anatomía. Hubiera sido peor, es cierto, si su cerebro le hubiese mandado sacar el gas siempre por la parte inferior, claro, pero en todo caso, su “sistema biocultural de la eliminación de gases” y su “programa bionatural de evacuación” me han dado el viaje (Estos términos últimos son obra del Dr. D. José Antonio Jáuregui – sociólogo, filósofo y antropólogo, entre otras cosas – que así define lo que él llama el control emocional del tubo digestivo en su libro “Cerebro y Emociones”)]…Se me ha despertado la vena cínica y el humor negro, perdón :-)
Si hace unos días hablaba de grandes distancias, de grandes números y de la enormidad del Universo, hoy me iré al otro extremo. ¡Quiero hablar de las células!
Me defino: soy una seguidora de la ¿moderna? filosofía de la lentitud, del slow movement. En esta época donde casi todo el mundo corre por y para todo, me gusta vivir despacio, me gusta vivir intentando disfrutar de las pequeñas y cercanas cosas que, de otro modo, se me escaparían. “La lentitud abre las puertas de lo invisible cotidiano”.
Dentro de este estilo de vida, de esa especie de ir en contra de los acelerados, a la gente que escribe sobre este tema no deja de llamarles la atención la aceleración y el esfuerzo que hace nuestro organismo para mantenernos con vida. “Y es que, en reposo, el corazón late 180 mil veces y mueve 8600 litros de sangre al día, es decir: 15 toneladas. Y también necesitamos 12.000 litros de aire cada jornada. Y, mientras creemos dirigir una mirada tranquila al mundo, nuestras pestañas se mueven 11.500 veces al día. Y durante la noche no se interrumpe esta actividad frenética porque realizamos una media de 30 cambios posturales por noche. Y segregamos una media de un litro de bilis y de saliva al día. Y a partir de los 40 años perdemos una media de 20.000 neuronas al día sobre un capital inicial medio de 14 millones…y es que nuestro cuerpo es una fábrica que no deja de trabajar sin descanso y aceleradamente, capaz, cada día, de proezas asombrosas, que se repiten independientemente de nuestra voluntad”.
“Todo empieza con una sola célula. La primera célula se divide en dos, y estas dos en cuatro, y así sucesivamente. Justo después de 42 divisiones, tenemos 10 mil billones de células en el cuerpo, y estamos list@s para aflorar como seres humanos. Y cada una de esas células sabe perfectamente lo que tiene que hacer para preservar nuestra vida, para nutrirnos, desde la concepción hasta su último aliento. Todas dedicadas a nuestro bienestar personal.
No hay nada que ellas no harían por nosotr@s. Nos dejan sentir placer y formar pensamientos. Nos permiten estar de pie, estirarnos. Cuando comemos extraen los nutrientes, distribuyen la energía y expulsan los deshechos. También se acuerdan de hacer que sintamos hambre antes, y de recompensarnos con una sensación de bienestar después, para que no nos olvidemos de comer otra vez. Por ellas nos crece el pelo, tenemos cera en las orejas. Saltan en nuestra defensa en el momento en que estamos amenazad@. Mueren por nosotr@s sin vacilar, miles de millones lo hacen diariamente. Si pudiésemos visitar una célula por dentro no nos gustaría. Dentro de ella van, de un lado a otro, como balas, miles de objetos. El interior de la célula es peligroso para sus ocupantes habituales. El ADN es dañado, por sustancias químicas y otros agentes, una vez cada 8.4 segundos (10.000 veces al día), y cada una de estas heridas debe suturarse a toda prisa para que la célula no perezca. Todas y cada una de ellas tienen el impulso imperativo de seguir siendo”.
Y es que actos tan normales como caminar, comer, tocar, ver u oír no son tan evidentes. El ser humano recuerda el 35% de lo que huele (me tranquiliza saberlo después del viaje de hoy y de los olores que llegamos a percibir en mi profesión jeje), el 5% de lo que ve, el 2% de lo que oye y el 1% de lo que toca. La memoria humana puede retener hasta 10.000 aromas y sólo reconoce 200 colores.
Y por encima de esto – dentro de esa necesidad humana que tenemos de intentar explicarnos qué son y cómo se crean los sentimientos en relación a un órgano físico y desconocido como es nuestro cerebro – hay estudiosos y eruditos del tema que relacionan todos y cada uno de esos sentimientos con una actividad celular, con el llamado ordenador emocional. “Puedo hacer lo que quiera pero no puedo sentir lo que quiera”, defienden. Los sentimientos, dicen, son las cartas o los mails que nos envía el cerebro ante determinados estímulos, y son invisibles, inodoros, incoloros e insípidos. Son las cartas ocultas que la naturaleza da a cada individu@ para jugar al juego de la vida, del mismo modo que la posición de las piezas de un tablero de ajedrez es conocida, pero no los movimientos de las mismas, y es que, si supiésemos o viésemos todos esos movimientos, no podríamos jugar porque perdería el sentido [Desarrollaré monográficamente en varios post futuros esta teoría del “ordenador emocional” porque hace pensar, convence y porque mantiene y estimula mi insaciable curiosidad].
¡Qué frágiles y precios@s somos! ¿No creéis?
Un saludo a tod@s :-)
PD: La eternidad no es mucho más larga que la vida…celular.
PD: El neurólogo Richard J. Hailer dijo: “el cerebro de los hombres es más grande que el de las mujeres pero no hay diferencia en el nivel de inteligencia. Tal vez las mujeres necesitan menos cerebro para igual inteligencia” ¡Me encanta! ¡Va por nosotras! :-)
Recuerdo con añoranza – de hecho, confieso, tengo todos los episodios en Dvd – la serie “Erase una vez”: Erase una vez el Hombre, Erase una vez el cuerpo humano, Erase una vez la música…yo me crié aprendiendo con ese abuelito simpático de pelo blanco y barba cana, soy de esa generación :-)
Hoy, después de un viaje en tren digamos, suavemente, que “aireado”, me he inspirado – por no gritar – y quiero dedicar este post a elogiar esa maravilla de la naturaleza que es nuestro cuerpo humano. [Me apasiona viajar en tren, dicho sea, pero hoy tenía unas enormes ganas de bajarme. Situación: Tren completo. Compañero accidental de viaje: un representante del género masculino cuyo cerebro – obviando el tema de su higiene personal digamos que, tirando largo, semanal, que no diaria – se ha pasado casi las 3 horas que ha durado lo que yo presumía como un tranquilo viaje en tren dedicado a la lectura, enviando órdenes a su aparato digestivo para que expulsara gas, casi siempre, he de aclarar, por la parte superior de su anatomía. Hubiera sido peor, es cierto, si su cerebro le hubiese mandado sacar el gas siempre por la parte inferior, claro, pero en todo caso, su “sistema biocultural de la eliminación de gases” y su “programa bionatural de evacuación” me han dado el viaje (Estos términos últimos son obra del Dr. D. José Antonio Jáuregui – sociólogo, filósofo y antropólogo, entre otras cosas – que así define lo que él llama el control emocional del tubo digestivo en su libro “Cerebro y Emociones”)]…Se me ha despertado la vena cínica y el humor negro, perdón :-)
Si hace unos días hablaba de grandes distancias, de grandes números y de la enormidad del Universo, hoy me iré al otro extremo. ¡Quiero hablar de las células!
Me defino: soy una seguidora de la ¿moderna? filosofía de la lentitud, del slow movement. En esta época donde casi todo el mundo corre por y para todo, me gusta vivir despacio, me gusta vivir intentando disfrutar de las pequeñas y cercanas cosas que, de otro modo, se me escaparían. “La lentitud abre las puertas de lo invisible cotidiano”.
Dentro de este estilo de vida, de esa especie de ir en contra de los acelerados, a la gente que escribe sobre este tema no deja de llamarles la atención la aceleración y el esfuerzo que hace nuestro organismo para mantenernos con vida. “Y es que, en reposo, el corazón late 180 mil veces y mueve 8600 litros de sangre al día, es decir: 15 toneladas. Y también necesitamos 12.000 litros de aire cada jornada. Y, mientras creemos dirigir una mirada tranquila al mundo, nuestras pestañas se mueven 11.500 veces al día. Y durante la noche no se interrumpe esta actividad frenética porque realizamos una media de 30 cambios posturales por noche. Y segregamos una media de un litro de bilis y de saliva al día. Y a partir de los 40 años perdemos una media de 20.000 neuronas al día sobre un capital inicial medio de 14 millones…y es que nuestro cuerpo es una fábrica que no deja de trabajar sin descanso y aceleradamente, capaz, cada día, de proezas asombrosas, que se repiten independientemente de nuestra voluntad”.
“Todo empieza con una sola célula. La primera célula se divide en dos, y estas dos en cuatro, y así sucesivamente. Justo después de 42 divisiones, tenemos 10 mil billones de células en el cuerpo, y estamos list@s para aflorar como seres humanos. Y cada una de esas células sabe perfectamente lo que tiene que hacer para preservar nuestra vida, para nutrirnos, desde la concepción hasta su último aliento. Todas dedicadas a nuestro bienestar personal.
No hay nada que ellas no harían por nosotr@s. Nos dejan sentir placer y formar pensamientos. Nos permiten estar de pie, estirarnos. Cuando comemos extraen los nutrientes, distribuyen la energía y expulsan los deshechos. También se acuerdan de hacer que sintamos hambre antes, y de recompensarnos con una sensación de bienestar después, para que no nos olvidemos de comer otra vez. Por ellas nos crece el pelo, tenemos cera en las orejas. Saltan en nuestra defensa en el momento en que estamos amenazad@. Mueren por nosotr@s sin vacilar, miles de millones lo hacen diariamente. Si pudiésemos visitar una célula por dentro no nos gustaría. Dentro de ella van, de un lado a otro, como balas, miles de objetos. El interior de la célula es peligroso para sus ocupantes habituales. El ADN es dañado, por sustancias químicas y otros agentes, una vez cada 8.4 segundos (10.000 veces al día), y cada una de estas heridas debe suturarse a toda prisa para que la célula no perezca. Todas y cada una de ellas tienen el impulso imperativo de seguir siendo”.
Y es que actos tan normales como caminar, comer, tocar, ver u oír no son tan evidentes. El ser humano recuerda el 35% de lo que huele (me tranquiliza saberlo después del viaje de hoy y de los olores que llegamos a percibir en mi profesión jeje), el 5% de lo que ve, el 2% de lo que oye y el 1% de lo que toca. La memoria humana puede retener hasta 10.000 aromas y sólo reconoce 200 colores.
Y por encima de esto – dentro de esa necesidad humana que tenemos de intentar explicarnos qué son y cómo se crean los sentimientos en relación a un órgano físico y desconocido como es nuestro cerebro – hay estudiosos y eruditos del tema que relacionan todos y cada uno de esos sentimientos con una actividad celular, con el llamado ordenador emocional. “Puedo hacer lo que quiera pero no puedo sentir lo que quiera”, defienden. Los sentimientos, dicen, son las cartas o los mails que nos envía el cerebro ante determinados estímulos, y son invisibles, inodoros, incoloros e insípidos. Son las cartas ocultas que la naturaleza da a cada individu@ para jugar al juego de la vida, del mismo modo que la posición de las piezas de un tablero de ajedrez es conocida, pero no los movimientos de las mismas, y es que, si supiésemos o viésemos todos esos movimientos, no podríamos jugar porque perdería el sentido [Desarrollaré monográficamente en varios post futuros esta teoría del “ordenador emocional” porque hace pensar, convence y porque mantiene y estimula mi insaciable curiosidad].
¡Qué frágiles y precios@s somos! ¿No creéis?
Un saludo a tod@s :-)
PD: La eternidad no es mucho más larga que la vida…celular.
PD: El neurólogo Richard J. Hailer dijo: “el cerebro de los hombres es más grande que el de las mujeres pero no hay diferencia en el nivel de inteligencia. Tal vez las mujeres necesitan menos cerebro para igual inteligencia” ¡Me encanta! ¡Va por nosotras! :-)
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domingo, 18 de enero de 2009
LA EXCEPCIÓN PRUEBA QUE LA REGLA ES FALSA - LA HUMILDAD INTELECTUAL
[Respuesta que dio Anna Gavalda – escritora francesa – cuando le preguntaron cuál es su lugar preferido para leer. Dijo: “La Tierra. En la luna también se debe estar bien pero debe de ser difícil pasar las páginas” :-)]
Después de este parón, más largo de lo esperado pero inevitable, hoy quiero pensar en voz alta, y de manera algo caótica, acerca de la incertidumbre de la ciencia y de los valores, acerca de la humildad. De la humildad como estilo de vida, de la humildad del intelecto, de la humildad de la ética, de la HUMILDAD con mayúsculas.
Estoy leyendo – releyendo – a Richard P. Feynman, físico, gran divulgador, gran escritor y gran pensador. Os recomiendo todos sus libros pero destaco dos: “Qué significa todo eso” y “Está usted de broma”…pero, como dijo él en unas de sus conferencias, “por si acaso ustedes están empezando a creer que alguna de las cosas que yo dije antes son verdaderas por el simple hecho de que las dije yo, en lugar de considerar las ideas en sí mismas y juzgarlas directamente, deseo destruir desde ya cualquier imagen de autoridad que se hayan podido crear con antelación”…o sea, que tanto mis recomendaciones de libros como lo que voy a escribir a continuación no son necesariamente cosas ciertas :-)
Lo que hoy llamamos conocimiento científico es un corpus de enunciados con grados de certeza variables. Ninguno es absolutamente cierto. Esta libertad de dudar es una cuestión importante en las ciencias y, dice Feynman, en otros campos. “Ha nacido la lucha por permitirse la duda, por permitirse ser inseguro. Siento la responsabilidad de proclamar el valor de esta libertad y enseñar que no hay que temer a la duda, sino que debe ser bienvenida como la posibilidad de un nuevo potencial para los seres humanos. Si ustedes saben que no están seguros, tienen una oportunidad para mejorar la situación. Quiero pedir esa libertad para generaciones futuras”.
“Toda regla tiene una excepción”, se dice. O sea que la excepción pone a prueba la regla, o dicho de otra manera: la excepción prueba que la regla es falsa. Este es el principio de la ciencia y de la vida. Las excepciones a cualquier regla son muy interesantes en sí mismas porque nos muestran que la vieja regla es falsa y es muy excitante entonces intentar descubrir cuál es la regla correcta…si la hay.
El tamaño del universo es impresionante y nosotr@s somos una minúscula partícula que gira alrededor del Sol. Es un sol entre cien mil millones de soles en la galaxia, que, a su vez, es una entre mil millones de galaxias [*al final del post hago un añadido, creo que muy interesante, sobre lo que significan realmente los llamados números grandes como los que aparecen aquí]. Mientras llegamos allí, mirad este MARAVILLOSO video. ¡No tiene desperdicio!
!
Con las imágenes recién vistas aún grabadas en la retina, y para seguir situando al ser humano – recién llegado a este vasto mundo – en el sitio real que le corresponde, un breve inciso bioquímico: “Cualquier vida está interconectada con otra a nivel bioquímico. Hay un componente de la clorofila, un compuesto químico importante en el proceso de la oxigenación de las células de las plantas, que es un anillo bencénico. Muy alejados de las plantas están los animales, como nosotr@s mism@s, y en nuestros sistemas contenedores de oxigeno, en la sangre, en la hemoglobina, existen los mismos anillos poligonales bencénicos. Tienen hierro en su centro en vez de magnesio, por eso nuestra sangre es roja y no verde, pero son los mismos anillos. Esta universalidad de la química profunda de las cosas vivas es realmente algo misterioso y fantástico y contrasta con el orgullo de superioridad del ser humano”.
Y además de todo esto, están los átomos. Nada puede escapar a ellos. Las estrellas son átomos. Los animales son átomos. Estamos hech@s del mismo material pero con una complejidad tal que aparecemos misteriosamente viv@s.
“Es una aventura contemplar el Universo más allá del ser humano, contemplar cómo sería sin el ser humano – tal y como fue en gran parte de su larga historia y tal y como es en la gran mayoría de los lugares. Cuando se alcanza esa visión, cuando se aprecia por completo el misterio y la majestad de la materia, y entonces se dirige de nuevo esa mirada hacia el ser humano, se experimenta una sensación muy rara y excitante. Normalmente termina con una sonrisa irónica ante la futilidad de tratar de entender que es ese conjunto de átomos curiosos, que se mira a sí mismo y se pregunta por qué se pregunta. Estas ideas científicas terminan en sobrecogimiento y misterio, perdidas en el límite de la incertidumbre, pero parecen ser tan profundas e impresionantes que la teoría de que todo está dispuesto como un escenario para que Dios observe la lucha por el bien y el mal parece insuficiente. Ese Dios no parece ser suficientemente grande”.
Yo creo que soy una agnóstica mística – como dice Salvador Paniker – y frente al misterio de la realidad, muestro mi asombro radical. “No sé de nada que no sea un milagro” – dijo Walt Whitman. Yo, sinceramente, me asombro de todo.
“En este mundo hay mas religiones que mundos felices” – Ricardo Arjona.
[*Añadido prometido: Los números grandes: Adrián Paenza en su libro “Matemática ¿estás ahí?” habla de cómo tomarle el pulso a los números grandes para tener real proporción de lo que significan. Él lo que hace es compararlos con algo que pueda medir o imaginarse.
Imaginemos junt@s: en el mundo hay más de 6000 millones de personas. Eso son muchas, es un número grande. Si se pusieran fotos de todos en un libro, de manera que las hojas fueran de una decima de milímetro de espesor, colocando 10 personas por página y utilizando las dos caras de la hoja…el libro tendría 30 kilómetros de alto. Además si una persona estuviera muy ávida por mirar fotos, y tardara un segundo por página para recorrer las 10 que hay allí, y le dedicara 16h al día (por aquello de dormir lo que toca), le llevaría 28,5 años mirarlas todas…y cuando llegara al final, el libro ya habría aumentado de tamaño, porque ya seriamos aproximadamente 2000 millones de personas más, y el libro tendría otros 10 kilómetros de espesor.
Ahora pongámonos en fila, ocupando cada persona una baldosa de 30 cm de lado. De esta manera la humanidad entera formaría una cola de más de 1.680.000 kilómetros. Esto nos permitiría dar 42 veces la vuelta al mundo.
¿Qué pasaría si tod@s quisiéramos ser artistas de cine? Si cada persona apareciera nada más que 15 segundos (o sea, un poco menos de 7 metros de celuloide) se necesitarían 40 millones de kilómetros de negativo. Además, si alguien quisiera ver la película, se tendría que sentar la friolera de 2663 años.
Otro ejemplo para darse real y humilde cuenta de lo que es un número grande. ¿Qué es un año luz? Un año luz mide la distancia que la luz recorre en un año, lo sabemos. La velocidad de la luz en números redondos es de 300.000 km/segundo. Si la multiplicamos por 60, para saber cuántos km/minuto recorre, obtenemos 18.000.000 km/min. Nuevamente multiplicamos por 60, para obtener los km/hora, y nos sale 1.080.000.000 km/h. Multiplicado por 24, para tener los km/día, tenemos ya la cifra de 25.920.000.000 km/día. Y, por fin, si multiplicados por 365, tenemos que la luz recorre en un año la enorme distancia de 9.460.000.000.000 km. Realmente visto así ¡es muy lejos! ¿no? :-)]
Aquí acabo. Siento el caos del post de hoy, es el reflejo del caos que me domina cuando intento mantenerme en el micrositio en el que me corresponde estar humildemente. Me gusta vivir así. Me gusta vivir dudando para crecer.
Un humilde saludo :-)
PD: “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad” – Hernest Hemingway.
PD: Quiero dedicar esta entrada a Rosa Lee Parks, una modesta y tranquila costurera del sur de Estados Unidos, que, el 1 de diciembre de 1955, subió al autobus en la Avenida Cleveland camino a casa después de una larga jornada. Tomó asiento detrás de los asientos reservados a los blancos sabiendo que, de acuerdo a la leyes del momento, cuando el número de blancos fuera mayor al de asientos reservados para ellos, los negros tenían que levantarse para cederles los suyos. La Sra. Parker cuando llegó el momento, serena pero firmemente, ese día se negó. La detuvieron pero la imagen de la policia arrestando a una mujer de porte humilde y equilibrado, de la que no se podía imaginar ni sombra de provocación, causó tal impacto que sirvió - para no hacer más larga la historia - para revocar esta estúpida y ultrajante norma. ¡Va por ella! [Gracias, L y C, por el regalo del librito "Mujeres que transformaron el mundo" ;-)]
Después de este parón, más largo de lo esperado pero inevitable, hoy quiero pensar en voz alta, y de manera algo caótica, acerca de la incertidumbre de la ciencia y de los valores, acerca de la humildad. De la humildad como estilo de vida, de la humildad del intelecto, de la humildad de la ética, de la HUMILDAD con mayúsculas.
Estoy leyendo – releyendo – a Richard P. Feynman, físico, gran divulgador, gran escritor y gran pensador. Os recomiendo todos sus libros pero destaco dos: “Qué significa todo eso” y “Está usted de broma”…pero, como dijo él en unas de sus conferencias, “por si acaso ustedes están empezando a creer que alguna de las cosas que yo dije antes son verdaderas por el simple hecho de que las dije yo, en lugar de considerar las ideas en sí mismas y juzgarlas directamente, deseo destruir desde ya cualquier imagen de autoridad que se hayan podido crear con antelación”…o sea, que tanto mis recomendaciones de libros como lo que voy a escribir a continuación no son necesariamente cosas ciertas :-)
Lo que hoy llamamos conocimiento científico es un corpus de enunciados con grados de certeza variables. Ninguno es absolutamente cierto. Esta libertad de dudar es una cuestión importante en las ciencias y, dice Feynman, en otros campos. “Ha nacido la lucha por permitirse la duda, por permitirse ser inseguro. Siento la responsabilidad de proclamar el valor de esta libertad y enseñar que no hay que temer a la duda, sino que debe ser bienvenida como la posibilidad de un nuevo potencial para los seres humanos. Si ustedes saben que no están seguros, tienen una oportunidad para mejorar la situación. Quiero pedir esa libertad para generaciones futuras”.
“Toda regla tiene una excepción”, se dice. O sea que la excepción pone a prueba la regla, o dicho de otra manera: la excepción prueba que la regla es falsa. Este es el principio de la ciencia y de la vida. Las excepciones a cualquier regla son muy interesantes en sí mismas porque nos muestran que la vieja regla es falsa y es muy excitante entonces intentar descubrir cuál es la regla correcta…si la hay.
El tamaño del universo es impresionante y nosotr@s somos una minúscula partícula que gira alrededor del Sol. Es un sol entre cien mil millones de soles en la galaxia, que, a su vez, es una entre mil millones de galaxias [*al final del post hago un añadido, creo que muy interesante, sobre lo que significan realmente los llamados números grandes como los que aparecen aquí]. Mientras llegamos allí, mirad este MARAVILLOSO video. ¡No tiene desperdicio!
!
Con las imágenes recién vistas aún grabadas en la retina, y para seguir situando al ser humano – recién llegado a este vasto mundo – en el sitio real que le corresponde, un breve inciso bioquímico: “Cualquier vida está interconectada con otra a nivel bioquímico. Hay un componente de la clorofila, un compuesto químico importante en el proceso de la oxigenación de las células de las plantas, que es un anillo bencénico. Muy alejados de las plantas están los animales, como nosotr@s mism@s, y en nuestros sistemas contenedores de oxigeno, en la sangre, en la hemoglobina, existen los mismos anillos poligonales bencénicos. Tienen hierro en su centro en vez de magnesio, por eso nuestra sangre es roja y no verde, pero son los mismos anillos. Esta universalidad de la química profunda de las cosas vivas es realmente algo misterioso y fantástico y contrasta con el orgullo de superioridad del ser humano”.
Y además de todo esto, están los átomos. Nada puede escapar a ellos. Las estrellas son átomos. Los animales son átomos. Estamos hech@s del mismo material pero con una complejidad tal que aparecemos misteriosamente viv@s.
“Es una aventura contemplar el Universo más allá del ser humano, contemplar cómo sería sin el ser humano – tal y como fue en gran parte de su larga historia y tal y como es en la gran mayoría de los lugares. Cuando se alcanza esa visión, cuando se aprecia por completo el misterio y la majestad de la materia, y entonces se dirige de nuevo esa mirada hacia el ser humano, se experimenta una sensación muy rara y excitante. Normalmente termina con una sonrisa irónica ante la futilidad de tratar de entender que es ese conjunto de átomos curiosos, que se mira a sí mismo y se pregunta por qué se pregunta. Estas ideas científicas terminan en sobrecogimiento y misterio, perdidas en el límite de la incertidumbre, pero parecen ser tan profundas e impresionantes que la teoría de que todo está dispuesto como un escenario para que Dios observe la lucha por el bien y el mal parece insuficiente. Ese Dios no parece ser suficientemente grande”.
Yo creo que soy una agnóstica mística – como dice Salvador Paniker – y frente al misterio de la realidad, muestro mi asombro radical. “No sé de nada que no sea un milagro” – dijo Walt Whitman. Yo, sinceramente, me asombro de todo.
“En este mundo hay mas religiones que mundos felices” – Ricardo Arjona.
[*Añadido prometido: Los números grandes: Adrián Paenza en su libro “Matemática ¿estás ahí?” habla de cómo tomarle el pulso a los números grandes para tener real proporción de lo que significan. Él lo que hace es compararlos con algo que pueda medir o imaginarse.
Imaginemos junt@s: en el mundo hay más de 6000 millones de personas. Eso son muchas, es un número grande. Si se pusieran fotos de todos en un libro, de manera que las hojas fueran de una decima de milímetro de espesor, colocando 10 personas por página y utilizando las dos caras de la hoja…el libro tendría 30 kilómetros de alto. Además si una persona estuviera muy ávida por mirar fotos, y tardara un segundo por página para recorrer las 10 que hay allí, y le dedicara 16h al día (por aquello de dormir lo que toca), le llevaría 28,5 años mirarlas todas…y cuando llegara al final, el libro ya habría aumentado de tamaño, porque ya seriamos aproximadamente 2000 millones de personas más, y el libro tendría otros 10 kilómetros de espesor.
Ahora pongámonos en fila, ocupando cada persona una baldosa de 30 cm de lado. De esta manera la humanidad entera formaría una cola de más de 1.680.000 kilómetros. Esto nos permitiría dar 42 veces la vuelta al mundo.
¿Qué pasaría si tod@s quisiéramos ser artistas de cine? Si cada persona apareciera nada más que 15 segundos (o sea, un poco menos de 7 metros de celuloide) se necesitarían 40 millones de kilómetros de negativo. Además, si alguien quisiera ver la película, se tendría que sentar la friolera de 2663 años.
Otro ejemplo para darse real y humilde cuenta de lo que es un número grande. ¿Qué es un año luz? Un año luz mide la distancia que la luz recorre en un año, lo sabemos. La velocidad de la luz en números redondos es de 300.000 km/segundo. Si la multiplicamos por 60, para saber cuántos km/minuto recorre, obtenemos 18.000.000 km/min. Nuevamente multiplicamos por 60, para obtener los km/hora, y nos sale 1.080.000.000 km/h. Multiplicado por 24, para tener los km/día, tenemos ya la cifra de 25.920.000.000 km/día. Y, por fin, si multiplicados por 365, tenemos que la luz recorre en un año la enorme distancia de 9.460.000.000.000 km. Realmente visto así ¡es muy lejos! ¿no? :-)]
Aquí acabo. Siento el caos del post de hoy, es el reflejo del caos que me domina cuando intento mantenerme en el micrositio en el que me corresponde estar humildemente. Me gusta vivir así. Me gusta vivir dudando para crecer.
Un humilde saludo :-)
PD: “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad” – Hernest Hemingway.
PD: Quiero dedicar esta entrada a Rosa Lee Parks, una modesta y tranquila costurera del sur de Estados Unidos, que, el 1 de diciembre de 1955, subió al autobus en la Avenida Cleveland camino a casa después de una larga jornada. Tomó asiento detrás de los asientos reservados a los blancos sabiendo que, de acuerdo a la leyes del momento, cuando el número de blancos fuera mayor al de asientos reservados para ellos, los negros tenían que levantarse para cederles los suyos. La Sra. Parker cuando llegó el momento, serena pero firmemente, ese día se negó. La detuvieron pero la imagen de la policia arrestando a una mujer de porte humilde y equilibrado, de la que no se podía imaginar ni sombra de provocación, causó tal impacto que sirvió - para no hacer más larga la historia - para revocar esta estúpida y ultrajante norma. ¡Va por ella! [Gracias, L y C, por el regalo del librito "Mujeres que transformaron el mundo" ;-)]
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viernes, 2 de enero de 2009
HORIZONTE DE COMPLEJIDAD - COQUETEO MATEMATICO DE AÑO NUEVO
[Dedicado a Sophie Germain (1776-1831), dotada de enorme talento matemático, pero que tenía que ir a las clases de matemáticas vestida de hombre porque las mujeres no tenían derecho a esa formación].
Hoy quiero compartir con vosotr@s una visión de las matemáticas que hace mucho tiempo que me tiene atrapada y sobre la que he leído muchísimo…y lo que me falta por leer.
Es mi manera de empezar este año 2009 de un modo diferente. Es mi manera de volver a ponerme a mí misma humildemente en mi sitio. Es mi manera de transmitir lo curiosa, bonita y desconocida que es esta vida que CASUALMENTE nos ha tocado vivir. Es mi manera de transmitir las enormes ganas de seguir viva y en buenas condiciones físicas y psíquicas que tengo como deseo para este año, para mí y para tod@s vosotr@s. Es mi manera de decir: ¡¡Cuántas cosas por aprender me faltan!!¿Tendré tiempo? Es mi manera, en definitiva, de felicitaros el año nuevo haciéndoos pensar, dibujando - espero - alguna sonrisa, sorprendiéndoos (que es uno de las razones más poderosas para querer levantarse cada mañana) y diciéndoos lo preciosa que es la vida y lo que merece la pena que la vivamos. Estos estímulos inagotables a mí me mantienen viva…simplemente quería compartirlo :-)
1.- Empezaré con un dilema que se plantea en el libro "Un matemático invierte en la bolsa" de John Allen Paulos, y que también sale en una de mis páginas favoritas que se llama CPI-Curioso pero inútil :-)
El concepto de Horizonte de complejidad es aquel que dice que los seres humanos dejamos de interesarnos por acontecimientos lejanos en el futuro, aunque sean muy importantes.
Imaginemos que nos encontramos con una lámpara mágica que dentro tiene un genio, que nos concederá todos los deseos que queramos con la condición de que es necesario, una vez obtenidos, venderla siempre a un precio menor al que la hemos comprado. ¿Qué precio - plantea el escritor - ofreceríais por la lámpara? Una condición: sólo vale la moneda del euro. Unas pistas: no podemos comprarla por un céntimo de euro porque no la podríamos vender al no existir nada menor que un céntimo de euro ; no podríamos comprarla por dos céntimos porque al que se la vendiésemos por un céntimo no la podría vender y por tanto no nos la compraría ; no podríamos comprarla tampoco por tres céntimos de euro porque nuestro comprador se encontraría con que su futuro comprador no podría venderla, y entonces él mismo no podría venderla por lo que no nos la compraría...¿A que da que pensar?¿Dónde está el límite?¿En qué punto deja de importarnos la cadena de compraventas que decide si podemos vender la lámpara o no? :-)
Los ecologistas sostienen que algo parecido nos pasa con la conservación del medio ambiente: estamos todos de acuerdo en que si seguimos así lo dejaremos todo hecho un desastre, pero como aún falta mucho y aún hay árboles, agua, playas y campos...pues no hacemos todo lo que podríamos.
2.- FALSA LÓGICA DEL POST HOC, ERGO Y PROPTER HOC (después de, por lo tanto, a causa de): Habla del error estadístico de dar por hecho que como una cosa sigue a la otra, esta está causada por aquella. Tomemos la frase ejemplo que dice que “la mayoría de la gente que se engancha a la heroína empezó con la marihuana”. Es cierto, puede…pero también es cierto que una mayoría aún más amplia empezó con la leche :-) (Sacado del libro “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”).
3.- ¿DE DÓNDE SALE EL CÓDIGO DE CONTROL DE LA CUENTA CORRIENTE? (ese código de 2 números que viene detrás de los 4 de la entidad y de los 4 de la oficina): El primero de los dos dígitos de control corresponde a la entidad y el segundo al número de cuenta. Para calcular el primero multiplicamos los 8 números de la entidad y oficina de izquierda a derecha correlativamente por 7, 3, 6, 1, 2, 4, 8 y 5, y los sumamos. El resultado lo dividimos entre 11 y el resto es el primer número (Si el resto es 10, se pone 1). Para calcular el segundo dígito multiplicamos de nuevo de izquierda a derecha y correlativamente los 10 números de la cuenta corriente por 10, 9, 7, 3, 6, 1, 2, 4, 8 y 5, y los sumamos. Esa suma la dividimos por 11 y el resto de esa división es el segundo dígito. De nuevo si es 10, tomamos sólo el 1. :-) (Sacado del libro “Entrenamiento mental”).
4.- EL ENIGMA DE FERMAT O COMO SE PROTEGEN LAS CIGARRAS CON LOS NÚMEROS PRIMOS: Un número primo es aquel que es divisible sólo por uno y por el mismo. Las cigarras periódicas – especialmente la Magicicada Septendecim – tienen el ciclo vital más largo de todos los insectos. Su único ciclo vital empieza bajo tierra, donde las ninfas absorben parcialmente el zumo de las raíces de los arboles. Después de 17 años de esperar, las cigarras adultas emergen de la tierra en gran número e invaden temporalmente nuestro paisaje. Unas semanas después, se aparean, ponen los huevos y mueren. Lo que se preguntaron los zoólogos es porque el ciclo vital es tan largo y porque es precisamente un número primo de años. De hecho, otra especie – la Magicicada Tredecim – aparece cada 13 años, lo que indica que los ciclos vitales que son un número primo de años dan algún tipo de ventaja para la conservación de la vida.
La teoría más aceptada es que la cigarra tenía un parásito que también recorría un ciclo vital y que la cigarra intentaba evitar. Si el parásito, por ejemplo, tenía un ciclo vital de 2 años, entonces la cigarra quería evitar un ciclo que fuera divisible por 2, si no coincidirían regularmente. Lo mismo si el parásito tenía un ciclo vital de 3 años y la cigarra quería evitar los ciclos divisibles por 3. Al final la mejor estrategia resultó darse un ciclo de vida largo que durara un número primo de años. Si la cigarra se reproduce cada 17 años, el parásito, en su lucha por sobrevivir, sólo tiene dos ciclos vitales que aumentan la frecuencia de las coincidencias: el de nacer cada año y el de nacer cada 17 años. Por un lado, es poco probable que el parásito pueda sobrevivir 17 años porque durante las primeras 16 apariciones no habría cigarras a las que parasitar. Por otro, en su lucha por coincidir con la cigarra, el parásito habría ido alargando su ciclo vital hasta conseguir traspasar la barrera de los 16 años…pero, mientras tanto, su falta de coincidencia con las cigarras los habría llevado a su extinción. El resultado es una cigarra con un ciclo vital de 17 años – que ya no le hace ninguna falta – y un parásito que ya no existe :-) (Sacado del libro “Entrenamiento mental”).
4.- Para acabar, un enlace a un video de Youtube que merece mucho la pena ver: Se llama “New way to multiply” y la dirección es: http://es.youtube.com/watch?v=oQifpAIQmY8 [siento no saber como poner el enlace aquí en mi blog para que podáis verlo desde aquí...pero lo aprenderé :-)].
¡La evolución rara vez desperdicia cosas!
Espero haberos hecho disfrutar y haberos hecho sonreír como mejor medicina para este principio de año. ¡Animaros y decidme que pensais del dilema del punto 1!
MUY FELIZ AÑO NUEVOS A TOD@S :-)
Hoy quiero compartir con vosotr@s una visión de las matemáticas que hace mucho tiempo que me tiene atrapada y sobre la que he leído muchísimo…y lo que me falta por leer.
Es mi manera de empezar este año 2009 de un modo diferente. Es mi manera de volver a ponerme a mí misma humildemente en mi sitio. Es mi manera de transmitir lo curiosa, bonita y desconocida que es esta vida que CASUALMENTE nos ha tocado vivir. Es mi manera de transmitir las enormes ganas de seguir viva y en buenas condiciones físicas y psíquicas que tengo como deseo para este año, para mí y para tod@s vosotr@s. Es mi manera de decir: ¡¡Cuántas cosas por aprender me faltan!!¿Tendré tiempo? Es mi manera, en definitiva, de felicitaros el año nuevo haciéndoos pensar, dibujando - espero - alguna sonrisa, sorprendiéndoos (que es uno de las razones más poderosas para querer levantarse cada mañana) y diciéndoos lo preciosa que es la vida y lo que merece la pena que la vivamos. Estos estímulos inagotables a mí me mantienen viva…simplemente quería compartirlo :-)
1.- Empezaré con un dilema que se plantea en el libro "Un matemático invierte en la bolsa" de John Allen Paulos, y que también sale en una de mis páginas favoritas que se llama CPI-Curioso pero inútil :-)
El concepto de Horizonte de complejidad es aquel que dice que los seres humanos dejamos de interesarnos por acontecimientos lejanos en el futuro, aunque sean muy importantes.
Imaginemos que nos encontramos con una lámpara mágica que dentro tiene un genio, que nos concederá todos los deseos que queramos con la condición de que es necesario, una vez obtenidos, venderla siempre a un precio menor al que la hemos comprado. ¿Qué precio - plantea el escritor - ofreceríais por la lámpara? Una condición: sólo vale la moneda del euro. Unas pistas: no podemos comprarla por un céntimo de euro porque no la podríamos vender al no existir nada menor que un céntimo de euro ; no podríamos comprarla por dos céntimos porque al que se la vendiésemos por un céntimo no la podría vender y por tanto no nos la compraría ; no podríamos comprarla tampoco por tres céntimos de euro porque nuestro comprador se encontraría con que su futuro comprador no podría venderla, y entonces él mismo no podría venderla por lo que no nos la compraría...¿A que da que pensar?¿Dónde está el límite?¿En qué punto deja de importarnos la cadena de compraventas que decide si podemos vender la lámpara o no? :-)
Los ecologistas sostienen que algo parecido nos pasa con la conservación del medio ambiente: estamos todos de acuerdo en que si seguimos así lo dejaremos todo hecho un desastre, pero como aún falta mucho y aún hay árboles, agua, playas y campos...pues no hacemos todo lo que podríamos.
2.- FALSA LÓGICA DEL POST HOC, ERGO Y PROPTER HOC (después de, por lo tanto, a causa de): Habla del error estadístico de dar por hecho que como una cosa sigue a la otra, esta está causada por aquella. Tomemos la frase ejemplo que dice que “la mayoría de la gente que se engancha a la heroína empezó con la marihuana”. Es cierto, puede…pero también es cierto que una mayoría aún más amplia empezó con la leche :-) (Sacado del libro “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”).
3.- ¿DE DÓNDE SALE EL CÓDIGO DE CONTROL DE LA CUENTA CORRIENTE? (ese código de 2 números que viene detrás de los 4 de la entidad y de los 4 de la oficina): El primero de los dos dígitos de control corresponde a la entidad y el segundo al número de cuenta. Para calcular el primero multiplicamos los 8 números de la entidad y oficina de izquierda a derecha correlativamente por 7, 3, 6, 1, 2, 4, 8 y 5, y los sumamos. El resultado lo dividimos entre 11 y el resto es el primer número (Si el resto es 10, se pone 1). Para calcular el segundo dígito multiplicamos de nuevo de izquierda a derecha y correlativamente los 10 números de la cuenta corriente por 10, 9, 7, 3, 6, 1, 2, 4, 8 y 5, y los sumamos. Esa suma la dividimos por 11 y el resto de esa división es el segundo dígito. De nuevo si es 10, tomamos sólo el 1. :-) (Sacado del libro “Entrenamiento mental”).
4.- EL ENIGMA DE FERMAT O COMO SE PROTEGEN LAS CIGARRAS CON LOS NÚMEROS PRIMOS: Un número primo es aquel que es divisible sólo por uno y por el mismo. Las cigarras periódicas – especialmente la Magicicada Septendecim – tienen el ciclo vital más largo de todos los insectos. Su único ciclo vital empieza bajo tierra, donde las ninfas absorben parcialmente el zumo de las raíces de los arboles. Después de 17 años de esperar, las cigarras adultas emergen de la tierra en gran número e invaden temporalmente nuestro paisaje. Unas semanas después, se aparean, ponen los huevos y mueren. Lo que se preguntaron los zoólogos es porque el ciclo vital es tan largo y porque es precisamente un número primo de años. De hecho, otra especie – la Magicicada Tredecim – aparece cada 13 años, lo que indica que los ciclos vitales que son un número primo de años dan algún tipo de ventaja para la conservación de la vida.
La teoría más aceptada es que la cigarra tenía un parásito que también recorría un ciclo vital y que la cigarra intentaba evitar. Si el parásito, por ejemplo, tenía un ciclo vital de 2 años, entonces la cigarra quería evitar un ciclo que fuera divisible por 2, si no coincidirían regularmente. Lo mismo si el parásito tenía un ciclo vital de 3 años y la cigarra quería evitar los ciclos divisibles por 3. Al final la mejor estrategia resultó darse un ciclo de vida largo que durara un número primo de años. Si la cigarra se reproduce cada 17 años, el parásito, en su lucha por sobrevivir, sólo tiene dos ciclos vitales que aumentan la frecuencia de las coincidencias: el de nacer cada año y el de nacer cada 17 años. Por un lado, es poco probable que el parásito pueda sobrevivir 17 años porque durante las primeras 16 apariciones no habría cigarras a las que parasitar. Por otro, en su lucha por coincidir con la cigarra, el parásito habría ido alargando su ciclo vital hasta conseguir traspasar la barrera de los 16 años…pero, mientras tanto, su falta de coincidencia con las cigarras los habría llevado a su extinción. El resultado es una cigarra con un ciclo vital de 17 años – que ya no le hace ninguna falta – y un parásito que ya no existe :-) (Sacado del libro “Entrenamiento mental”).
4.- Para acabar, un enlace a un video de Youtube que merece mucho la pena ver: Se llama “New way to multiply” y la dirección es: http://es.youtube.com/watch?v=oQifpAIQmY8 [siento no saber como poner el enlace aquí en mi blog para que podáis verlo desde aquí...pero lo aprenderé :-)].
¡La evolución rara vez desperdicia cosas!
Espero haberos hecho disfrutar y haberos hecho sonreír como mejor medicina para este principio de año. ¡Animaros y decidme que pensais del dilema del punto 1!
MUY FELIZ AÑO NUEVOS A TOD@S :-)
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domingo, 21 de diciembre de 2008
LA ILUSION DE LA REALIDAD
[Realidad: Alucinación creada por la mente debido a la carencia de alcohol en la sangre” (http://www.bushcador.com/)].
No vemos las cosas tal como son sino tal como somos, no debemos perder eso de vista…no deben de perder eso de vista [“Cuando me dices que soy de la otra acera, ¿desde qué acera me lo estás preguntando?”- “¿Cómo podemos saber que en realidad el cielo es verde y nosotr@s daltónic@s?”].
El problema de lo que es real empieza cuando intentamos definir la propia palabra Realidad. La Realidad está íntimamente ligada a nuestros sentidos y a la naturaleza de la conciencia humana y es, por tanto, parcialmente subjetiva. No es reproducible por tod@s l@s otr@s observador@s extern@s, aunque tampoco depende únicamente del punto de vista del/de la observador/a. La realidad no se acaba donde se acaban o se agotan nuestros sentidos. Si repasamos las estadísticas, nos tropezamos con la curiosidad de que verdades que en un pasado eran consideradas reales, hoy en día son erróneas. ¿Quién nos garantiza entonces que en el futuro nuestros descendientes no creerán equivocadas buena parte de las cosas que hoy consideramos real o verdadero?
Un ejemplo que me gusta mucho para ilustrar eso de que no vemos la realidad tal cual es sino tal cual somos: Un hombre está preocupado porque su mujer se está quedando sorda y decide consultarlo con el médico. Este le sugiere que haga una prueba en casa: que se coloque detrás y le pregunte algo primero desde lejos, luego a unos 3 metros y finalmente muy cerca de ella. El hombre llega a casa y ve a su mujer en la cocina. “¿Qué hay parar cenar? – pregunta desde la puerta”. No hay respuesta. “¿Qué hay para cenar? – repite al aproximarse un poco”. Sigue sin haber respuesta. Se coloca entonces detrás de ella y le pregunta: “¿Qué hay para cenar?”. La mujer se vuelve y grita: “¡¡Por tercera vez: pollo!!”(Sacado del libro “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”).
En 1877 Gladstone en un artículo titulado “Sobre la idea del color en Homero” utilizaba frases como “el mar de color de vino”. ¿Se trataba de una licencia poética o acaso Homero y l@s grieg@s veían el mar de manera diferente? De hecho hay una considerable diferencia en la manera en que las distintas culturas categorizan y nombran los colores…incluso puede que los individuos sólo vean un color si existe una categoría cultural o nombre para ello. Aunque no está claro si esa categorización puede, de hecho, alterar la percepción elemental del color (Sacado del libro “Un antropólogo en Marte” de Oliver Sacks). Hay una tribu en Méjico que no tiene ninguna palabra para nuestro color azul y no lo reconocen como tal [ahora no recuerdo como lo llaman pero era como si lo describieran – lo siento pero mi memoria empieza a fallar y hace mucho tiempo que leí este dato :-)]. Hay una isla en la que, por una variación genética, la casi totalidad de sus habitantes ven en escala de grises desde el blanco hasta el negro, pero son totalmente ciegos al color. L@s pacientes con el llamado Síndrome de Anton – en el que está destruida la corteza visual – ignoran que están cieg@s. Tienen ceguera de su ceguera.
Inevitablemente la realidad de estas personas será diferente a la nuestra ¿no?
L@s pacientes con el lóbulo frontal del cerebro alterado – zona encargada, a grandes rasgos, de la consciencia, del deber, de la obligación y de la responsabilidad (nada más y nada menos) – no son conscientes que están enferm@s o que tienen déficits neurológicos severos. Su realidad, por tanto, es que están san@s y nadie l@s puede convencer de la dimensión trágicamente reducida de su existencia. Además suelen estar siempre de buen humor [El padre de un paciente frontalizado después de un tumor cerebral frontal operado llegó a decir, con ironía: “Los lóbulos frontales, ¿Quién los necesita?”]. De hecho los lóbulos frontales son la gran peculiaridad del cerebro humano y, o están muy poco desarrollados, o no lo están en absoluto, en los otros mamíferos (Sacado del libro “Un antropólogo en Marte” de Oliver Sacks)…Mmm…¿Será eso lo que nos hace ser tan “racionales” y por lo que muchos mamíferos son mejores “personas” que algún@s de los human@s?...
Estas características funciones de los lóbulos frontales pueden a veces presionarnos demasiado, de forma que anhelemos una liberación de sus aplastantes inhibiciones, de la cordura y de la sobriedad. Ansiamos, sin saberlo, unas vacaciones de nuestros lóbulos frontales: una fiesta dionisiaca de los estímulos y los impulsos. Todo es consecuencia de nuestra naturaleza hiperfrontal. Lógicamente la tragedia se produce cuando no hay regreso de esas vacaciones (Sacado del libro “Un antropólogo en Marte” de Oliver Sacks).
Cuándo una estrella se acerca se vuelve más azul, cuando se aleja más roja. Personas en diferente hemisferio ¿no verán la realidad de la misma estrella de manera totalmente diferente?
¿Cuántos ejemplos más necesitamos para darnos cuenta que la realidad la ve cada persona de acuerdo a sus características y vivencias? ¿No os coloca esto irremediablemente en vuestro sitio quitándoos mínimos intentos de aparición de aires de grandeza o superioridad alguna (a mí sí me pasa)? ¿No es acaso todo pura CASUALIDAD por dónde hemos nacido o por los accidentes / enfermedades que hemos tenido?...En esta época de realidades condicionadas por los intereses creados, ¿no os da que pensar?
Seguiré hablando de la realidad en futuros post. De nuevo esto es sólo la primera parte de un tema extensísimo y que me apasiona. Poco a poco iré haciendo las segundas partes, prometido :-) De momento os quiero dejar pensativ@s con lo escrito hasta ahora, fomentar el llamado pensamiento horizontal – aquel que nos permite mirar alrededor nuestro y no sólo obstinadamente lo que tenemos delante de nuestras narices como si fuera lo único verdadero que existe – y simplemente introducir el hecho de que la realidad, actualmente, puede llegar a ser inasumible e inabarcable (A este respecto os recomiendo leer el artículo de Enric González en El País del día 14/12/2008).
La cultura popular también es sensible a lo que es la Realidad: “Cada cabeza es un mundo”, “El león juzga por su condición”, “Todo depende del cristal con que se mire” o “Cada loco con su tema”.
Y ya para acabar una frase del gran filósofo y ensayista español Ortega y Gasset – uno de mis favoritos y perfecto para, de manera ilusoria, "permitirle" cerrar este post – que decía que “hay tantas realidades como puntos de vista”.
¡Un saludo a tod@s y felices y entrañables fiestas!
PD: “La mitad de la belleza depende del paisaje, la otra mitad de la persona que lo mira”…así de variable es la interpretación de la realidad :-)
No vemos las cosas tal como son sino tal como somos, no debemos perder eso de vista…no deben de perder eso de vista [“Cuando me dices que soy de la otra acera, ¿desde qué acera me lo estás preguntando?”- “¿Cómo podemos saber que en realidad el cielo es verde y nosotr@s daltónic@s?”].
El problema de lo que es real empieza cuando intentamos definir la propia palabra Realidad. La Realidad está íntimamente ligada a nuestros sentidos y a la naturaleza de la conciencia humana y es, por tanto, parcialmente subjetiva. No es reproducible por tod@s l@s otr@s observador@s extern@s, aunque tampoco depende únicamente del punto de vista del/de la observador/a. La realidad no se acaba donde se acaban o se agotan nuestros sentidos. Si repasamos las estadísticas, nos tropezamos con la curiosidad de que verdades que en un pasado eran consideradas reales, hoy en día son erróneas. ¿Quién nos garantiza entonces que en el futuro nuestros descendientes no creerán equivocadas buena parte de las cosas que hoy consideramos real o verdadero?
Un ejemplo que me gusta mucho para ilustrar eso de que no vemos la realidad tal cual es sino tal cual somos: Un hombre está preocupado porque su mujer se está quedando sorda y decide consultarlo con el médico. Este le sugiere que haga una prueba en casa: que se coloque detrás y le pregunte algo primero desde lejos, luego a unos 3 metros y finalmente muy cerca de ella. El hombre llega a casa y ve a su mujer en la cocina. “¿Qué hay parar cenar? – pregunta desde la puerta”. No hay respuesta. “¿Qué hay para cenar? – repite al aproximarse un poco”. Sigue sin haber respuesta. Se coloca entonces detrás de ella y le pregunta: “¿Qué hay para cenar?”. La mujer se vuelve y grita: “¡¡Por tercera vez: pollo!!”(Sacado del libro “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”).
En 1877 Gladstone en un artículo titulado “Sobre la idea del color en Homero” utilizaba frases como “el mar de color de vino”. ¿Se trataba de una licencia poética o acaso Homero y l@s grieg@s veían el mar de manera diferente? De hecho hay una considerable diferencia en la manera en que las distintas culturas categorizan y nombran los colores…incluso puede que los individuos sólo vean un color si existe una categoría cultural o nombre para ello. Aunque no está claro si esa categorización puede, de hecho, alterar la percepción elemental del color (Sacado del libro “Un antropólogo en Marte” de Oliver Sacks). Hay una tribu en Méjico que no tiene ninguna palabra para nuestro color azul y no lo reconocen como tal [ahora no recuerdo como lo llaman pero era como si lo describieran – lo siento pero mi memoria empieza a fallar y hace mucho tiempo que leí este dato :-)]. Hay una isla en la que, por una variación genética, la casi totalidad de sus habitantes ven en escala de grises desde el blanco hasta el negro, pero son totalmente ciegos al color. L@s pacientes con el llamado Síndrome de Anton – en el que está destruida la corteza visual – ignoran que están cieg@s. Tienen ceguera de su ceguera.
Inevitablemente la realidad de estas personas será diferente a la nuestra ¿no?
L@s pacientes con el lóbulo frontal del cerebro alterado – zona encargada, a grandes rasgos, de la consciencia, del deber, de la obligación y de la responsabilidad (nada más y nada menos) – no son conscientes que están enferm@s o que tienen déficits neurológicos severos. Su realidad, por tanto, es que están san@s y nadie l@s puede convencer de la dimensión trágicamente reducida de su existencia. Además suelen estar siempre de buen humor [El padre de un paciente frontalizado después de un tumor cerebral frontal operado llegó a decir, con ironía: “Los lóbulos frontales, ¿Quién los necesita?”]. De hecho los lóbulos frontales son la gran peculiaridad del cerebro humano y, o están muy poco desarrollados, o no lo están en absoluto, en los otros mamíferos (Sacado del libro “Un antropólogo en Marte” de Oliver Sacks)…Mmm…¿Será eso lo que nos hace ser tan “racionales” y por lo que muchos mamíferos son mejores “personas” que algún@s de los human@s?...
Estas características funciones de los lóbulos frontales pueden a veces presionarnos demasiado, de forma que anhelemos una liberación de sus aplastantes inhibiciones, de la cordura y de la sobriedad. Ansiamos, sin saberlo, unas vacaciones de nuestros lóbulos frontales: una fiesta dionisiaca de los estímulos y los impulsos. Todo es consecuencia de nuestra naturaleza hiperfrontal. Lógicamente la tragedia se produce cuando no hay regreso de esas vacaciones (Sacado del libro “Un antropólogo en Marte” de Oliver Sacks).
Cuándo una estrella se acerca se vuelve más azul, cuando se aleja más roja. Personas en diferente hemisferio ¿no verán la realidad de la misma estrella de manera totalmente diferente?
¿Cuántos ejemplos más necesitamos para darnos cuenta que la realidad la ve cada persona de acuerdo a sus características y vivencias? ¿No os coloca esto irremediablemente en vuestro sitio quitándoos mínimos intentos de aparición de aires de grandeza o superioridad alguna (a mí sí me pasa)? ¿No es acaso todo pura CASUALIDAD por dónde hemos nacido o por los accidentes / enfermedades que hemos tenido?...En esta época de realidades condicionadas por los intereses creados, ¿no os da que pensar?
Seguiré hablando de la realidad en futuros post. De nuevo esto es sólo la primera parte de un tema extensísimo y que me apasiona. Poco a poco iré haciendo las segundas partes, prometido :-) De momento os quiero dejar pensativ@s con lo escrito hasta ahora, fomentar el llamado pensamiento horizontal – aquel que nos permite mirar alrededor nuestro y no sólo obstinadamente lo que tenemos delante de nuestras narices como si fuera lo único verdadero que existe – y simplemente introducir el hecho de que la realidad, actualmente, puede llegar a ser inasumible e inabarcable (A este respecto os recomiendo leer el artículo de Enric González en El País del día 14/12/2008).
La cultura popular también es sensible a lo que es la Realidad: “Cada cabeza es un mundo”, “El león juzga por su condición”, “Todo depende del cristal con que se mire” o “Cada loco con su tema”.
Y ya para acabar una frase del gran filósofo y ensayista español Ortega y Gasset – uno de mis favoritos y perfecto para, de manera ilusoria, "permitirle" cerrar este post – que decía que “hay tantas realidades como puntos de vista”.
¡Un saludo a tod@s y felices y entrañables fiestas!
PD: “La mitad de la belleza depende del paisaje, la otra mitad de la persona que lo mira”…así de variable es la interpretación de la realidad :-)
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lunes, 8 de diciembre de 2008
NAAMA - MEMORIA DEL SILENCIO
[Noé es un hombre conocido en la historia pero ¿cómo se llamaba su mujer?]
Hoy quiero compartir dos cuentos. Son unos cuentos especiales, profundos y tiernos para mí. Son unos cuentos para rescatar el silencio. Es la forma que tengo de ceder este espacio y el protagonismo a tantas y tantas personas, animales, palabras y hechos – anónim@s o no – que han sido olvidad@s o incluso nunca conocid@s. Hoy quiero dejar hablar a otros. Hoy quiero dejar hablar a los que saben escribir mucho mejor que yo. Hoy quiero rendir mi homenaje paradójica y parabólicamente silencioso a tantas mujeres y hombres, a tantas palabras, a tantos animales, a tantos hechos anónimos frecuentemente olvidados y/o silenciados consciente o inconscientemente con el tiempo. Paradójicamente porque, estando yo callada y cediendo el espacio a estos dos escritores, de alguna manera hablo y rompo el silencio. Parabólicamente porque me permito la licencia de extender el mensaje de estos cuentos al resto de los silencios. Es como siento que quiero empezar a cerrar el año. Quiero recordar a la mujer de Noé. Quiero recordar a l@s que nunca nadie recuerda: a las palabras olvidadas, a las personas y animales maltratad@s, a l@s asesinad@s, a l@s que no tienen qué comer, a l@s que, por una caprichosa CASUALIDAD del destino, les ha tocado o les tocó nacer inocentemente en un sitio y en una época donde no han tenido o no tienen cubiertas siquiera las necesidades básicas diarias, donde su vida no tiene el mismo valor que la nuestra, y donde puede que no tengan derecho a techo, a educación ni a una sanidad. Es simplemente lo que siento que hoy quiero hacer.
[Por cierto, no hay ninguna seguridad, pero en el Midrash (libro de eruditos judíos muy antiguo), hay escrito un probable nombre de la mujer de Noé: Naama].
1.- “Este cuento cuenta la historia de un monasterio en plena Edad Media. Una isla de paz en un lugar azotado por las guerras y los conflictos entre los señores feudales. En él viven poco más de una docena de monjes con sus túnicas marrones y una especia de bonete en la cabeza, también marrón. Los monjes trabajan en un huerto. No hablan entre sí sino por señas porque todos han hecho voto de silencio. Sus actividades están rigurosamente regidas por el sol. Después de un frugal almuerzo, a media mañana, los monjes se dirigen ordenadamente al scriptorium: una sala rectangular en el segundo piso rodeada de altos armarios de madera repletos de libros. Los monjes, siempre en silencio, escriben palabras en pedazos de pergaminos. Llevan siglos haciéndolo. Generaciones y generaciones de monjes silenciosos entregados a guardar y proteger las palabras. Todas las palabras que después ordenan amorosamente en pequeños archivadores de madera. Allí se resuelve la memoria de todo lo nombrado: lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual. Y ese es su único objetivo: guardar las palabras, preservarlas del olvido, porque – afirman – en las palabras se encuentra la certidumbre. Los objetos, los sentimientos comienzan solo a ser conocidos en el momento en que somos capaces de nombrarlos. Sin palabras no hay nada. Nombrar las cosas permite poseerlas…y eso inquietaba a los poderosos que veían en los monjes a unos extraños hechiceros dotados del poder, de la magia de las palabras.
Un día acude al monasterio un grupo de forasteros perseguidos por una partida de soldados. Desmontan y se acercan a la puerta abierta de par en par. El abad los recibe en silencio. Le apartan de un violento empujón. Toman las celdas a la fuerza rompiendo y destrozando todo aquello que se les interpone. Apresan a los fugitivos. Uno de los soldados prende al abad y lo abofetea. Otro prende una tea y la arroja por una de las ventanas del piso inferior, y los demás se animan arrojando más y más teas. Algunas se estrellan contra los muros pero otras rompen cristales, vidrieras…A los pocos minutos de las ventanas empiezan a salir unas rojas lenguas de fuego que despiden un humo negro y compacto. Los soldados se marchan con los fugitivos.
El cuento acaba con el abad y los monjes tiznados de ceniza los rostros, las manos y las túnicas, viendo desde el huerto, impotentes, como el monasterio entero arde pasto de las llamas. Y el abad rompe entonces a llorar. Y las lágrimas le surcan el negro rostro por el humo. Llora porque Europa entera está en guerra, llora por los fugitivos condenados a una muerte segura, y llora, sobre todo, porque el fuego está destruyendo las palabras, las comunes y las olvidadas, y porque ellos han hecho un voto de silencio que les impide pronunciarlas”.
(Este cuento está atribuido a Umberto Eco).
2.- SE ACABÓ LA RABIA (Mario Benedetti-1956):
“Aunque la pierna del hombre apenas se movía, Fido, debajo de la mesa, apreciaba grandemente esa caricia en los alrededores del hocico. Hacía dos años que Fido se había convertido en perro de apartamento, No pertenecía a ninguna raza definida, pero era un animal disciplinado. Sabía además aguantarse sobre dos patas hasta que su amo decía que descansara, traer el diario en la boca todas las mañanas, ladrar cuando tocaba y servir de felpudo a su señor cuando volvía de trabajar. Pasaba la mayor parte del día en un rincón del comedor o sobre las baldosas del cuarto de baño. No molestaba. No sentía un gran afecto hacia la mujer pero como era ella quien se preocupaba de la comida y de renovarle el agua, Fido le lamia las manos de vez en cuando. Los grandes momentos del día eran sin duda las dos comidas, el paseo diurético por la vereda y, especialmente, ese ratito después de la cena, cuando el hombre y la mujer charlaban y él sentía el roce afectuoso de los pantalones de franela.
Esta noche Fido estaba inquieto, el pasado inmediato pesaba sobre él. Una serie de imágenes se habían acumulado en sus ojitos llorosos. Una tarde en que estaba durmiendo su siesta en las baldosas del cuarto de baño, la mujer llegó acompañada del otro. No le gustaron ni su voz ni su falsete, ni el tacto de sus cortantes pantalones, ni su antipático olor. Primero solo hablaron pero poco a poco iba apareciendo con más frecuencia. Nunca pasaban al dormitorio pero en el sofá hacían cosas que a Fido le traían violentas nostalgias de las perritas de cierta charca en que transcurrió su cachorrez.
Una tarde, quien sabe por qué, volvieron a notar su presencia, y eso que Fido los dejaba tranquilos ahí quieto en su rincón. Fue la mujer, y era natural porque con el tipo no tenía nada en común. Acaso ella tenía especial conciencia de que el perro existía, de que estaba presente. Fido no tenía nada que reprocharle, mejor dicho, no sabía que tenía que reprocharle nada, pero estaba ahí, en el baño o en el comedor, mirando. Y, bajo esa mirada, la mujer acabó por sentirse inquieta, violenta, y no tardó en ser atrapada por un odio intenso, insoportable. Fido notó que ella lo trataba con rencor, con rabia.
Hacía un día, dos, tres (un perro no controla el tiempo), el otro había tenido que irse con apuro y había dejado olvidada la cigarrera; una cosa linda, dorada, muy dura sobre el living. La mujer la había guardado también con apuro (¿porqué?) bajo una cortina de la despensa. Allí, no bien estuvo solo, fue Fido a olfatearla. Aquello tenía el olor desagradable del tipo.
La pierna de su amo no se movió más. Fido se despertó de todos esos recuerdos y entendió que hoy los mimos habían concluido. Perezosamente estiró las patas y se levantó. Lamió todavía un trocito de tobillo que estaba al descubierto y, después de una caricia del amo, se fue, con paso lento y reumático, a su rincón tranquilo.
Sucedió entonces algo inesperado. Empezaron a hablar primero tranquilos, luego a gritos. De pronto la mujer se calló, cogió su abrigo y, sin que el hombre hiciera ningún ademán para impedirlo, salió a la calle dando un portazo tan violento que el perro no tuvo más remedio que ladrar. El hombre quedó nervioso, concentrado. A Fido se le ocurrió que ese era el momento. Nada de venganza, en realidad él no sabía qué era eso. El hombre estaba tan ensimismado que no advirtió enseguida que el perro le tiraba de los pantalones. Tuvo que recurrir a tres cortos ladridos. El hombre, después de vacilar, lo siguió con cierta desgana. No fue muy lejos, hasta la despensa. Cuando el perro apartó la cortina, el hombre se agachó a coger la cigarrera. En realidad Fido no esperaba nada. Para él su hallazgo no tenía más importancia. De forma que cuando el hombre dio aquel bárbaro puñetazo contra la pared y se puso a gritar y a llorar, no pudo menos que, asustado, retroceder ante la conmoción que provocara su acción. Se quedó en silencio pegado al marco de la puerta, y, desde allí, observó como el hombre, con los dientes apretados, gritaba y gemía. Entonces decidió acercarse y lamerlo con ternura, como era su deber.
El hombre levantó la cabeza y vio aquel rabo movedizo, aquel cargoso, aquel testigo que venía a compadecerlo. Todavía Fido jadeó satisfecho, mostrando la lengua húmeda y oscura. Después de acabó. Era viejo, era fiel, era confiado. Tres pobres razones que le impidieron asombrarse cuando el puntapié le reventó el hocico”.
Hoy quiero compartir dos cuentos. Son unos cuentos especiales, profundos y tiernos para mí. Son unos cuentos para rescatar el silencio. Es la forma que tengo de ceder este espacio y el protagonismo a tantas y tantas personas, animales, palabras y hechos – anónim@s o no – que han sido olvidad@s o incluso nunca conocid@s. Hoy quiero dejar hablar a otros. Hoy quiero dejar hablar a los que saben escribir mucho mejor que yo. Hoy quiero rendir mi homenaje paradójica y parabólicamente silencioso a tantas mujeres y hombres, a tantas palabras, a tantos animales, a tantos hechos anónimos frecuentemente olvidados y/o silenciados consciente o inconscientemente con el tiempo. Paradójicamente porque, estando yo callada y cediendo el espacio a estos dos escritores, de alguna manera hablo y rompo el silencio. Parabólicamente porque me permito la licencia de extender el mensaje de estos cuentos al resto de los silencios. Es como siento que quiero empezar a cerrar el año. Quiero recordar a la mujer de Noé. Quiero recordar a l@s que nunca nadie recuerda: a las palabras olvidadas, a las personas y animales maltratad@s, a l@s asesinad@s, a l@s que no tienen qué comer, a l@s que, por una caprichosa CASUALIDAD del destino, les ha tocado o les tocó nacer inocentemente en un sitio y en una época donde no han tenido o no tienen cubiertas siquiera las necesidades básicas diarias, donde su vida no tiene el mismo valor que la nuestra, y donde puede que no tengan derecho a techo, a educación ni a una sanidad. Es simplemente lo que siento que hoy quiero hacer.
[Por cierto, no hay ninguna seguridad, pero en el Midrash (libro de eruditos judíos muy antiguo), hay escrito un probable nombre de la mujer de Noé: Naama].
1.- “Este cuento cuenta la historia de un monasterio en plena Edad Media. Una isla de paz en un lugar azotado por las guerras y los conflictos entre los señores feudales. En él viven poco más de una docena de monjes con sus túnicas marrones y una especia de bonete en la cabeza, también marrón. Los monjes trabajan en un huerto. No hablan entre sí sino por señas porque todos han hecho voto de silencio. Sus actividades están rigurosamente regidas por el sol. Después de un frugal almuerzo, a media mañana, los monjes se dirigen ordenadamente al scriptorium: una sala rectangular en el segundo piso rodeada de altos armarios de madera repletos de libros. Los monjes, siempre en silencio, escriben palabras en pedazos de pergaminos. Llevan siglos haciéndolo. Generaciones y generaciones de monjes silenciosos entregados a guardar y proteger las palabras. Todas las palabras que después ordenan amorosamente en pequeños archivadores de madera. Allí se resuelve la memoria de todo lo nombrado: lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual. Y ese es su único objetivo: guardar las palabras, preservarlas del olvido, porque – afirman – en las palabras se encuentra la certidumbre. Los objetos, los sentimientos comienzan solo a ser conocidos en el momento en que somos capaces de nombrarlos. Sin palabras no hay nada. Nombrar las cosas permite poseerlas…y eso inquietaba a los poderosos que veían en los monjes a unos extraños hechiceros dotados del poder, de la magia de las palabras.
Un día acude al monasterio un grupo de forasteros perseguidos por una partida de soldados. Desmontan y se acercan a la puerta abierta de par en par. El abad los recibe en silencio. Le apartan de un violento empujón. Toman las celdas a la fuerza rompiendo y destrozando todo aquello que se les interpone. Apresan a los fugitivos. Uno de los soldados prende al abad y lo abofetea. Otro prende una tea y la arroja por una de las ventanas del piso inferior, y los demás se animan arrojando más y más teas. Algunas se estrellan contra los muros pero otras rompen cristales, vidrieras…A los pocos minutos de las ventanas empiezan a salir unas rojas lenguas de fuego que despiden un humo negro y compacto. Los soldados se marchan con los fugitivos.
El cuento acaba con el abad y los monjes tiznados de ceniza los rostros, las manos y las túnicas, viendo desde el huerto, impotentes, como el monasterio entero arde pasto de las llamas. Y el abad rompe entonces a llorar. Y las lágrimas le surcan el negro rostro por el humo. Llora porque Europa entera está en guerra, llora por los fugitivos condenados a una muerte segura, y llora, sobre todo, porque el fuego está destruyendo las palabras, las comunes y las olvidadas, y porque ellos han hecho un voto de silencio que les impide pronunciarlas”.
(Este cuento está atribuido a Umberto Eco).
2.- SE ACABÓ LA RABIA (Mario Benedetti-1956):
“Aunque la pierna del hombre apenas se movía, Fido, debajo de la mesa, apreciaba grandemente esa caricia en los alrededores del hocico. Hacía dos años que Fido se había convertido en perro de apartamento, No pertenecía a ninguna raza definida, pero era un animal disciplinado. Sabía además aguantarse sobre dos patas hasta que su amo decía que descansara, traer el diario en la boca todas las mañanas, ladrar cuando tocaba y servir de felpudo a su señor cuando volvía de trabajar. Pasaba la mayor parte del día en un rincón del comedor o sobre las baldosas del cuarto de baño. No molestaba. No sentía un gran afecto hacia la mujer pero como era ella quien se preocupaba de la comida y de renovarle el agua, Fido le lamia las manos de vez en cuando. Los grandes momentos del día eran sin duda las dos comidas, el paseo diurético por la vereda y, especialmente, ese ratito después de la cena, cuando el hombre y la mujer charlaban y él sentía el roce afectuoso de los pantalones de franela.
Esta noche Fido estaba inquieto, el pasado inmediato pesaba sobre él. Una serie de imágenes se habían acumulado en sus ojitos llorosos. Una tarde en que estaba durmiendo su siesta en las baldosas del cuarto de baño, la mujer llegó acompañada del otro. No le gustaron ni su voz ni su falsete, ni el tacto de sus cortantes pantalones, ni su antipático olor. Primero solo hablaron pero poco a poco iba apareciendo con más frecuencia. Nunca pasaban al dormitorio pero en el sofá hacían cosas que a Fido le traían violentas nostalgias de las perritas de cierta charca en que transcurrió su cachorrez.
Una tarde, quien sabe por qué, volvieron a notar su presencia, y eso que Fido los dejaba tranquilos ahí quieto en su rincón. Fue la mujer, y era natural porque con el tipo no tenía nada en común. Acaso ella tenía especial conciencia de que el perro existía, de que estaba presente. Fido no tenía nada que reprocharle, mejor dicho, no sabía que tenía que reprocharle nada, pero estaba ahí, en el baño o en el comedor, mirando. Y, bajo esa mirada, la mujer acabó por sentirse inquieta, violenta, y no tardó en ser atrapada por un odio intenso, insoportable. Fido notó que ella lo trataba con rencor, con rabia.
Hacía un día, dos, tres (un perro no controla el tiempo), el otro había tenido que irse con apuro y había dejado olvidada la cigarrera; una cosa linda, dorada, muy dura sobre el living. La mujer la había guardado también con apuro (¿porqué?) bajo una cortina de la despensa. Allí, no bien estuvo solo, fue Fido a olfatearla. Aquello tenía el olor desagradable del tipo.
La pierna de su amo no se movió más. Fido se despertó de todos esos recuerdos y entendió que hoy los mimos habían concluido. Perezosamente estiró las patas y se levantó. Lamió todavía un trocito de tobillo que estaba al descubierto y, después de una caricia del amo, se fue, con paso lento y reumático, a su rincón tranquilo.
Sucedió entonces algo inesperado. Empezaron a hablar primero tranquilos, luego a gritos. De pronto la mujer se calló, cogió su abrigo y, sin que el hombre hiciera ningún ademán para impedirlo, salió a la calle dando un portazo tan violento que el perro no tuvo más remedio que ladrar. El hombre quedó nervioso, concentrado. A Fido se le ocurrió que ese era el momento. Nada de venganza, en realidad él no sabía qué era eso. El hombre estaba tan ensimismado que no advirtió enseguida que el perro le tiraba de los pantalones. Tuvo que recurrir a tres cortos ladridos. El hombre, después de vacilar, lo siguió con cierta desgana. No fue muy lejos, hasta la despensa. Cuando el perro apartó la cortina, el hombre se agachó a coger la cigarrera. En realidad Fido no esperaba nada. Para él su hallazgo no tenía más importancia. De forma que cuando el hombre dio aquel bárbaro puñetazo contra la pared y se puso a gritar y a llorar, no pudo menos que, asustado, retroceder ante la conmoción que provocara su acción. Se quedó en silencio pegado al marco de la puerta, y, desde allí, observó como el hombre, con los dientes apretados, gritaba y gemía. Entonces decidió acercarse y lamerlo con ternura, como era su deber.
El hombre levantó la cabeza y vio aquel rabo movedizo, aquel cargoso, aquel testigo que venía a compadecerlo. Todavía Fido jadeó satisfecho, mostrando la lengua húmeda y oscura. Después de acabó. Era viejo, era fiel, era confiado. Tres pobres razones que le impidieron asombrarse cuando el puntapié le reventó el hocico”.
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